Sala de exposiciones "Francisco de Goya". UNED Barbastro.

Del 12 al 31 de marzo de 2001

de lunes a viernes, de 18 a 21 horas, y sábados de 11 a 13 horas

La Sala de Exposiciones del Centro de la UNED en Barbastro se ha llenado de vida con una selección de originales del dibujante Carlos Azagra. A pesar de que ya en 1967 el Museo del Louvre organizó una exposición antológica sobre la historia del comic, lo cierto es que hasta hace poco tiempo las Salas de Arte habían sido ajenas a este medio de expresión. En la actualidad estamos asistiendo a una inversión del proceso y resultan significativas las muestras dedicadas últimamente a humoristas históricos o contemporáneos.

El comic, junto al cine y la televisión, configuran los tres pilares de la cultura de la imagen creada en el siglo que nos ha dejado. Quienes crecimos a la sombra del TBO recordamos con nostalgia la cara deseosa de Carpanta, las historias de los devastadores Zipi y Zape o las tribulaciones de La familia Ulises. El título de personaje universal sin dudar demasiado se lo ofreceríamos al pequeño guerrero galo Astérix, y el galardón al más entrañable sería para Mafalda que nos enseñó a hacernos preguntas y a no comulgar con ruedas de molino. En esta línea de poner, con el humor, el dedo en la llaga se adscribe desde sus inicios Carlos Azagra.

Políticamente incorrecto, Azagra ha supuesto para muchos una fuente constante de contrainformación, es un educador que muestra la parte lúdica de la lucha social- en palabras de Rafa Angulo. Frente a otros muchos humoristas de crítica más abstracta y amarga Azagra recurre a un trazo lúdico y popular que recoge en todo su colorido la vitalidad de la calle. Utiliza el lápiz a modo de bisturí, dibuja y disecciona la actualidad mostrándonos, con humor no exento de crítica a ciudadanos y ciudadanas, nativos o inmigrados que, a pesar de los pesares, nos muestran su personalidad, aguantan los temporales, se las apañan para vivir, amar, gozar... protestan, pero sobre todo resisten.

Sus estampas urbanitas nos sitúan en un mundo multirracial y -con ayuda de los pinceles de Revueta- colorista, en el que lo individual se funde con lo colectivo, se manifiesta convencido Azagra de que la lucha y la diversión deben ir unidas, de que el humor actúa a modo de vaselina consiguiendo suavemente hacernos conscientes de una realidad, cruda la más de las veces y no precisamente igualitaria. ¿Acabará siendo el humor la única forma de protesta contra todo aquello que se nos impone como único posible? De lo que no cabe duda es que es la que a más gente llega.

María Jesús Buil

ESTAMPAS URBANITAS

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