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Equilibrio, armonía y plasticidad son sin duda tres adjetivos que se ajustan escrupulosamente a las obras que la fotografía Virginia Espa nos presenta en la Sala de Exposiciones del Centro de la UNED en Barbastro en este otoño recién estrenado. Ganadora de la quinta edición del Premio de Expresión Plástica Fundación "Ramón J. Sender", el pasado año 2004, con una fotografía titulada "Mudra", en la misma kínea creativa de la obra premiada, Virginia Espa cuelga en las paredes de la Sala Francisco de Goya un conjunto espléndido de fotografías cimentadas en la más pura estética conceptual.
Ciertamente, se ha repetido hasta la saciedad aquello de que una imagen vale más que mil palabras; esto es algo que, en la presente exposición, queda positivamente constatado. La riqueza simbólica de las imágenes -signos- creados por la artista, interesada desde hace muchos años por la cultura y la estética Zen, nos proporcionan sensaciones y emociones que confirman que la riqueza de los signos de comunicación visual son, casi siempre, superiores a los que manejamos en la comunicación verbal. Menos, en este caso, nos acaba dando más.
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La trayectoria profesional de Virginia Espa, como podemos observar en su biografía, es aleccionadora. Formada en el campo de la ciencia, licenciada en Medicina, se sintió atrapada por la fotografía en los últimos años de carrera, hasta tal punto que decidió dedicarse a ella de manera profesional. Completó estudios en Holanda y posteriormente se doctoró en Historia del Arte. Actualmente compatibiliza su carrarera artística con la docencia.
Los códigos en los que se inspira y sobre los que gira la obra última de Espa no son códigos cerrados, los elementos con los que están compuestas las fotografías -colores, texturas y sutilísimas presencias- delimitan el espacio bidimensional en el que quedan contenidos y consuman la liturgia. Como nos recuerda la autora, los Mudras componen ademanes de carácter sagrado. Las fotografías/MUDRAS que Virginia Espa nos muestra en la presente exposición nos hablan en silencio, nos acercan a estados de meditación y nos conmueven. Símbolos orientales y ancestrales que continúan ejerciendo su benéfica influencia. Fotografías extraordinarias, composiciones repletas de armonía par el deleite de cuantos se acerquen a visitarlas.
María Jesús Buil Salas |
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